sábado, 12 de marzo de 2011

Acabemos con esto de una vez.

Voy por la calle y de pronto me doy cuenta de que no tengo ni la menor idea de a dónde voy; ¿pero qué pasa? madre mía, me he vuelto a evadir, he vuelto a perderme una vez más.
Me he pasado la calle, la manzana, la ciudad. Me he pasado todo. Joder, ahora a dar la vuelta.

Anda que.... ¿por qué siempre igual? ya no quiero dar más la vuelta, así que por esta vez me voy a quedar aquí, a ver qué me ofrece este sitio.
Y bueno, los desconocidos realmente son eso, personas que se cruzan contigo y que no tienes ni la más remota idea de quién son, pero ¿qué importa?. Oh, cuánto me gusta cruzarme con desconocidos. A veces tengo la sensación de que esas personas son las únicas con las que quiero hablar, que son las únicas que pueden entender aunque sea por un segundo lo que digo, ¿un segundo? sí, después se habrán olvidado. No importa, eso es lo que quiero, no tener que estar una y otra vez recordando lo que dije en el minuto 1 del día 2 del mes 3 del año 4. Imposible. Qué catástrofe.

Así es más fácil.

Creo que mi lavadora mental necesita joderse.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Hazme caso. No dejes que pierda el interés. No dejes que vuelva a andar el tren y haz que se detenga un poquito, sólo un poquito de tiempo, el necesario para que nos enganchemos. Luego seguirá su camino, pero mientras tanto....

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Qué pasa contigo que atropellas mis rincones? ¿Qué pasa contigo que haces que la vida se paralice por segundos?

Jamás permitas quedarte horas esperando a alguien que nunca vendrá, aunque lo haya prometido....

Por ahí Sagan dijo que amó hasta estar a punto de la locura, y que sin embargo para ella, esa locura era la única forma sensata de amar. Cuidado, que eso puede ser un arma de doble filo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Que le jodan a la coherencia. Que le jodan a las reglas establecidas y al seguir el camino marcado. Que le jodan al tener que controlarse, y tener que controlar tus pensamientos (que es lo peor).
Que hoy es el momento que se vive, y qué importa lo que pase mañana? No sabes de hecho, si habrá un mañana. Así que ¿por qué no?
Qué coño, que le jodan a las explicaciones.

lunes, 17 de enero de 2011

.

Qué tremenda sensación saberte en medio de la nada y tener sed. ¿Y entonces, de dónde sacas agua? Yo nunca supe distinguir un peral de un manzano, cómo voy a saber debajo de qué duna hay agua.
Que sensación encontrarte con caras conocidas y no ser capaz de contar a nadie lo que te pasa, no tener ganas de hablar, de mirar a nadie. ¿Dónde exactamente acaba lo ficticio y empieza lo real?. Lo reconozco, tengo una crisis de sentimientos. Una crisis de humanidad. De corazón.
Ya no distingo si vivo o sobrevivo, no aguanto ni yo mi propia ironía, esa que en este momento me taladra la cabeza.
Me da la sensación de que nada es real. Igual me he pasado con los alucinógenos.
Ya va siendo hora de despertar, malditas hormonas.

A los camiones de basura les gusta hacer a ruido a las tantas de la mañana porque es lo que hay, y hoy envidio a esos malditos camiones que no se cortan, que hacen ruido y se dejan sentir, que al menos reconoces sin que haga falta mirarlos. Me pregunto si habrá alguien sobre la Tierra capaz de actuar como esos puñeteros camiones de basura.
Nunca entendí el motivo por el que la gente actúa como actúa, quizá sea yo la loca, me cuesta creer que sea la única cuerda sobre el planeta. Qué maldición. Ojalá la regadera más grande fuera la mía y así no me asustara comprobar día tras día que la humanidad sólo es un concepto, que todo es pura teoría, que las personas se mueren y consigo se llevan esperanzas y sentimientos de quien en algún momento de su vida contaron con ellas. O quisieron contar con ellas.
Ojalá algún día entienda cual es el puto motivo de la existencia.

domingo, 16 de enero de 2011

Ahí me tenéis en uno de esos días en los que nadie te coge el teléfono y las paredes se te echan encima.

Yo sé que siempre hay salida, pero saber que todo irá mejor no quita que me sienta hecha una porquería. Pasan los años, los proyectos, los sueños...¿Recuerdas cómo querías ser cuando eras pequeño?
Crecer es darse cuenta de que la vida no es como quisieras que fuera. Todo es mucho más complejo.
Responsabilidades, luchas, deberes...Sonreír cuando no te apetece... Mentir para no hacer daño a la gente que quieres. Fingir cuando perfectamente sabes que te mienten.

¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes más veces de lo que realmente quieres? ¿Por qué terminé haciendo lo que todos hacen si se supone que siempre me sentí diferente?
He sido un cobarde disfrazado de valiente. Siempre pendiente del qué dirá la gente.
Escondo mis miedos para parecer fuerte. Pero ya no más, es hora de ser consecuente porque...
Porque creo que lo he visto, amigo, y...

Quizá la clave para ser realmente libre sea: Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites. Ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.
Quizá la clave para ser realmente libre sea: Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites. No obcecarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.

Con esto me hago una promesa: Y es hacer lo que sea para encontrar soluciones, no problemas. Sé que no soy perfecto. Bien, no me castigaré más por no serlo.
Voy a aprender a decir que no, a aceptarme como soy, a medir el valor. Porque a veces fui valiente por miedo. Sé que suena extraño, pero ¿sabes qué? Lo peor de todo es que es cierto.
Hoy busco dormir a gusto. No suena muy ambicioso, pero créeme, es mucho.

Llevo treinta años estudiando la vida. ¿Que no hay mal que por bien no venga?
Eso es mentira.

Me centraré en lo importante: En mi familia, mis amigos, mi pasión por el arte... Aceptaré que tengo derecho a estar de bajón de vez en cuando, porque estar de bajón es humano.
No pienso rendirme ante ningún problema. Confío en mí y soy capaz de vencer lo que sea. Volveré a caer millones de veces, pero siempre volveré a erguirme, porque me di cuenta de que,

Quizá la clave para ser realmente libre sea:
Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites. Ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido.
Quizá la clave para ser realmente libre sea: Reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites. No obcecarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo..