domingo, 8 de mayo de 2011

Dicen que recolocar los muebles en una casa ayuda a dejar atrás viejas cosas y a renovar ciertos aspectos de tu vida. Hay muchas personas que en algún momento lo hacen, es como si les ayudara a dar un cambio; en lugar de ir a la peluquería , cambian las cosas de sitio.

Siempre me pareció una estupidez. Ahora pienso que igual no es tanta tontería, pero quizá en vez de cambiar los muebles de sitio, yo lo que cambiaría son algunos pensamientos, sensaciones. Ahí es donde todos queremos llegar. O eso creo.

A mi lo que me joden son los post-it, esos pequeños tapahuecos que primero se acoplan perfectamente y luego no hacen más que despegarse, malditos fraudes. El problema realmente es grave cuando aparece en tu vida una persona post-it (y hay tantas..), ya no sólo se te olvida comprar el queso porque obviamente perdiste la nota, ahora se te olvida por un momento lo estúpido que te sentías hace 5 minutos. ¿Y todo por...? Por el post-it.
Es algo pasajero, igual puede durar 7 minutos o puede durar 3 meses, qué más da, el caso es que se terminará despegando. Menudo timo. Y cuando se despega, vuelves a darte cuenta de que esa sensación de hueco tapado era sólo eso, una sensación. Ahora vuelves a sentirte como antes, añadiendo un halo de fracaso que te da unas ostias en la cara que nunca pensaste recibir.

Menuda puta mierda, me molesta ese chillido interminable de la loca de mi vecina. No me hacen nada los "desconocidos", pero me ponen nerviosa. A veces te cruzas con ellos en el descansillo del portal, o subes con alguno en el ascensor, y no haces más que mirar el pequeño hueco donde va poniendo el numerito del piso por el que vas, y piensas en lo eterno que se te hace subir hasta el tercero. Cruzas una mirada tímida pensando "que incómodo no tener nada de qué hablar con este vecino ,"desconocido", pero no! a mi me dan ganas de decir "¿eres idiota? ¿por qué no me miras a la cara? conozco más cosas de las que pasan en tu casa que tú mismo, os escucho cada mañana discutir, y tú ni me miras a la cara. Será idiota".

Mírame, gilipollas.

sábado, 12 de marzo de 2011

Acabemos con esto de una vez.

Voy por la calle y de pronto me doy cuenta de que no tengo ni la menor idea de a dónde voy; ¿pero qué pasa? madre mía, me he vuelto a evadir, he vuelto a perderme una vez más.
Me he pasado la calle, la manzana, la ciudad. Me he pasado todo. Joder, ahora a dar la vuelta.

Anda que.... ¿por qué siempre igual? ya no quiero dar más la vuelta, así que por esta vez me voy a quedar aquí, a ver qué me ofrece este sitio.
Y bueno, los desconocidos realmente son eso, personas que se cruzan contigo y que no tienes ni la más remota idea de quién son, pero ¿qué importa?. Oh, cuánto me gusta cruzarme con desconocidos. A veces tengo la sensación de que esas personas son las únicas con las que quiero hablar, que son las únicas que pueden entender aunque sea por un segundo lo que digo, ¿un segundo? sí, después se habrán olvidado. No importa, eso es lo que quiero, no tener que estar una y otra vez recordando lo que dije en el minuto 1 del día 2 del mes 3 del año 4. Imposible. Qué catástrofe.

Así es más fácil.

Creo que mi lavadora mental necesita joderse.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Hazme caso. No dejes que pierda el interés. No dejes que vuelva a andar el tren y haz que se detenga un poquito, sólo un poquito de tiempo, el necesario para que nos enganchemos. Luego seguirá su camino, pero mientras tanto....

sábado, 5 de febrero de 2011

¿Qué pasa contigo que atropellas mis rincones? ¿Qué pasa contigo que haces que la vida se paralice por segundos?

Jamás permitas quedarte horas esperando a alguien que nunca vendrá, aunque lo haya prometido....

Por ahí Sagan dijo que amó hasta estar a punto de la locura, y que sin embargo para ella, esa locura era la única forma sensata de amar. Cuidado, que eso puede ser un arma de doble filo.

jueves, 3 de febrero de 2011

Que le jodan a la coherencia. Que le jodan a las reglas establecidas y al seguir el camino marcado. Que le jodan al tener que controlarse, y tener que controlar tus pensamientos (que es lo peor).
Que hoy es el momento que se vive, y qué importa lo que pase mañana? No sabes de hecho, si habrá un mañana. Así que ¿por qué no?
Qué coño, que le jodan a las explicaciones.

lunes, 17 de enero de 2011

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Qué tremenda sensación saberte en medio de la nada y tener sed. ¿Y entonces, de dónde sacas agua? Yo nunca supe distinguir un peral de un manzano, cómo voy a saber debajo de qué duna hay agua.
Que sensación encontrarte con caras conocidas y no ser capaz de contar a nadie lo que te pasa, no tener ganas de hablar, de mirar a nadie. ¿Dónde exactamente acaba lo ficticio y empieza lo real?. Lo reconozco, tengo una crisis de sentimientos. Una crisis de humanidad. De corazón.
Ya no distingo si vivo o sobrevivo, no aguanto ni yo mi propia ironía, esa que en este momento me taladra la cabeza.
Me da la sensación de que nada es real. Igual me he pasado con los alucinógenos.
Ya va siendo hora de despertar, malditas hormonas.

A los camiones de basura les gusta hacer a ruido a las tantas de la mañana porque es lo que hay, y hoy envidio a esos malditos camiones que no se cortan, que hacen ruido y se dejan sentir, que al menos reconoces sin que haga falta mirarlos. Me pregunto si habrá alguien sobre la Tierra capaz de actuar como esos puñeteros camiones de basura.
Nunca entendí el motivo por el que la gente actúa como actúa, quizá sea yo la loca, me cuesta creer que sea la única cuerda sobre el planeta. Qué maldición. Ojalá la regadera más grande fuera la mía y así no me asustara comprobar día tras día que la humanidad sólo es un concepto, que todo es pura teoría, que las personas se mueren y consigo se llevan esperanzas y sentimientos de quien en algún momento de su vida contaron con ellas. O quisieron contar con ellas.
Ojalá algún día entienda cual es el puto motivo de la existencia.