lunes, 26 de septiembre de 2011

Amor. Rabia. Deseo. Deseos. Impotencia. Calor. Frío. Sentimientos. Sensaciones. Miradas. Tacto. Ahogo. Alivio. Suspiro. Ganas. Decepción. Desesperación. Euforia. Locura. Amistad. De nuevo, Deseos. Alegría. Sueños. Metas. Ilusión. Ilusiones. Tristeza. Discusiones. Tristeza. Túnel. Luz. Aliento. Abstracción. Explosión. Caídas. Remontadas. Fuerza. Valor. Cojones. Chispa. Chispas. Yo.


No sé ser de otra forma. No quiero ser de otra forma.

domingo, 25 de septiembre de 2011

No imagino cómo serán tus manos sobre mi piel, pero quiero saberlo. No imagino cómo me mirarás cuando esté a punto de explotar, pero quiero saberlo.

Tiendo a buscar en las grietas de las baldosas respuestas profundas a las preguntas estúpidas que mi mente se hace, y claro, ese nunca fue un buen sitio para buscar nada. Por eso siempre encuentro la misma mierda.

A partir de ahora intentaré no hacerlo más, intentaré que no me duelan las malditas ausencias y disfrutaré más de cada gota de agua en la ventana, de cada paso hacia delante, de cada tú en otro.


Me gusta imaginarte sonriente, lleno de vida, llenándote de fantasías imposibles que yo haré realidad. Me gusta coger una mochila y salir a caminar. Me gusta que de repente se ponga a llover. Me gusta llegar empapada y tener un mensaje en el móvil, me gusta que me recuerdes, que me eches en falta.


A veces la gente tiende a pensar que si no cuentas cada pelo y señal de tu vida no eres alguien de fiar, escondes cosas oscuras que te hacen más psicópata que a ellos: señores, todos tenemos un punto de locos, todos tenemos cosas que callar, y todos tenemos el derecho a intentar parecer enigmáticos. La diferencia es que a unos les viene de serie, y otros se pasan la vida intentando serlo. Quizá te centres en intentar llamar la atención con algo que no te pertenece, cambia de acera. O libera(te). Intenta seguir tu camino, escucha lo que te dice tu interior, no la opinión pública. Bah! Ésa en el fondo siempre miente, sólo te dice lo que los demás quieren oír. No vale para nada.


Por eso te quiero en mi cama. Aquí. Ahora. Y me da exactamente igual lo que piense quien sea al respecto, no te diré que quiero ir al cine o a tomar una caña. Estúpida manera de disfrazar mis intenciones. Quiero unas horas de tu presencia y me muero por hundir mis dedos en tu pelo. Es lo que hay.

Después ya veremos si tomamos una cerveza, o no.

viernes, 8 de julio de 2011

He perdido la inspiración, ¿qué pasa?
Me siento en la silla delante de una hoja de papel en blanco que acostumbraba a hablarme sola y me iba diciendo la letra que seguía a continuación, una detrás de otra, una detrás de otra...
Ahora los pensamientos se amontonan y de tanto juntarse no hay Dios que los separe, ni Dios que los entienda. Ni Dios que los escriba. Antes era mi forma de desahogarme, ahora lo intento y me ahogo más.
Dicen que una mente ociosa es una muerte prematura pero, ¿qué narices es una mente que no deja de dar por saco? ¿Acaso es eso vivir?

Me contaron una vez que las emociones eran sólo unas hijas de puta que tratan de absorber el estado de ánimo de quien las deja fluir, ¿estoy entrando en una especie de espiral sin sentido? Mierda, creo que sí.

Un día te levantas y te preguntas, ¿esto es realmente lo que quiero hacer? ¿Soy realmente como siempre he querido ser? Siempre intentando ir por el camino que yo elijo, no por el que te marcan, y llega un momento en el que te preguntas si realmente eres o no esa oveja negra que siempre has estado orgulloso de ser; REPITO: ¿Qué pasa?

domingo, 8 de mayo de 2011

Dicen que recolocar los muebles en una casa ayuda a dejar atrás viejas cosas y a renovar ciertos aspectos de tu vida. Hay muchas personas que en algún momento lo hacen, es como si les ayudara a dar un cambio; en lugar de ir a la peluquería , cambian las cosas de sitio.

Siempre me pareció una estupidez. Ahora pienso que igual no es tanta tontería, pero quizá en vez de cambiar los muebles de sitio, yo lo que cambiaría son algunos pensamientos, sensaciones. Ahí es donde todos queremos llegar. O eso creo.

A mi lo que me joden son los post-it, esos pequeños tapahuecos que primero se acoplan perfectamente y luego no hacen más que despegarse, malditos fraudes. El problema realmente es grave cuando aparece en tu vida una persona post-it (y hay tantas..), ya no sólo se te olvida comprar el queso porque obviamente perdiste la nota, ahora se te olvida por un momento lo estúpido que te sentías hace 5 minutos. ¿Y todo por...? Por el post-it.
Es algo pasajero, igual puede durar 7 minutos o puede durar 3 meses, qué más da, el caso es que se terminará despegando. Menudo timo. Y cuando se despega, vuelves a darte cuenta de que esa sensación de hueco tapado era sólo eso, una sensación. Ahora vuelves a sentirte como antes, añadiendo un halo de fracaso que te da unas ostias en la cara que nunca pensaste recibir.

Menuda puta mierda, me molesta ese chillido interminable de la loca de mi vecina. No me hacen nada los "desconocidos", pero me ponen nerviosa. A veces te cruzas con ellos en el descansillo del portal, o subes con alguno en el ascensor, y no haces más que mirar el pequeño hueco donde va poniendo el numerito del piso por el que vas, y piensas en lo eterno que se te hace subir hasta el tercero. Cruzas una mirada tímida pensando "que incómodo no tener nada de qué hablar con este vecino ,"desconocido", pero no! a mi me dan ganas de decir "¿eres idiota? ¿por qué no me miras a la cara? conozco más cosas de las que pasan en tu casa que tú mismo, os escucho cada mañana discutir, y tú ni me miras a la cara. Será idiota".

Mírame, gilipollas.

sábado, 12 de marzo de 2011

Acabemos con esto de una vez.

Voy por la calle y de pronto me doy cuenta de que no tengo ni la menor idea de a dónde voy; ¿pero qué pasa? madre mía, me he vuelto a evadir, he vuelto a perderme una vez más.
Me he pasado la calle, la manzana, la ciudad. Me he pasado todo. Joder, ahora a dar la vuelta.

Anda que.... ¿por qué siempre igual? ya no quiero dar más la vuelta, así que por esta vez me voy a quedar aquí, a ver qué me ofrece este sitio.
Y bueno, los desconocidos realmente son eso, personas que se cruzan contigo y que no tienes ni la más remota idea de quién son, pero ¿qué importa?. Oh, cuánto me gusta cruzarme con desconocidos. A veces tengo la sensación de que esas personas son las únicas con las que quiero hablar, que son las únicas que pueden entender aunque sea por un segundo lo que digo, ¿un segundo? sí, después se habrán olvidado. No importa, eso es lo que quiero, no tener que estar una y otra vez recordando lo que dije en el minuto 1 del día 2 del mes 3 del año 4. Imposible. Qué catástrofe.

Así es más fácil.

Creo que mi lavadora mental necesita joderse.